El deporte y la actividad física son esenciales para combatir la obesidad en niños y adolescentes, es de conocimiento público que la actividad física y el deporte, son fundamentales para la salud; sus efectos repercuten directamente en el estado físico, mental y social de los individuos.

La actividad física y el deporte son recomendados para crear hábitos de vida saludables. Comenzar desde pequeños y continuar con su práctica en la adolescencia y adultez es muy necesario.

La niñez debe ser una etapa de aprendizaje y adquisición de hábitos tales como una adecuada nutrición y una actividad física diaria.

Debido a las nuevas tecnologías y el cambio en las conductas sociales cada vez más inherentes en la vida y costumbres cotidianas, el aumento de las tazas de obesidad y sobrepeso es cada vez más alto, sobre todo en niños y jóvenes.

Probablemente es la reducción de la actividad física, el factor principal de dicho incremento, que incide especialmente en los niños. Un niño o niña obesa tiene mayor probabilidad de ser un adulto obeso, si los hábitos de vida saludable no se adquirieren desde la niñez, luego es más costoso modificarlos en la vida adulta.

A este punto, la práctica deportiva resulta importante, si se quiere modificar esta tendencia a la obesidad.

La cantidad de actividad física necesaria para cada individuo dependerá de la intensidad, frecuencia, duración y tipo de actividad.

Si se desea mejorar el bienestar fisiológico, vale a decir la condición física, la sobrecarga de actividad debe ser aplicada en forma gradual. Como decíamos, existe una relación indiscutible entre cantidad, calidad de actividad física y estado de salud, por lo que aquellos individuos que realizan un deporte y actividad física tienen menos riesgo a contraer enfermedades crónicas.

Los niños que hacen actividad física logran obtener un adecuado balance energético entre la energía ingerida y gastada. El deporte es altamente beneficio, sobre todo si se considera que no es sólo un modo de ejercitarse, sino que también es una diversión y un foco de socialización.

El deporte como tal, ejercita y habitúa al niño y adolescente a tener una disciplina diaria, a buscar la superación personal y a alejarse de actividades sedentarias tales como los vídeo juegos o la televisión. Los deportes proporcionan un elemento completo que desarrolla el aspecto social y físico.

Son necesarios al menos 60 minutos diarios de actividad moderada para poder prevenir y combatir la obesidad y obtener un bienestar físico. Esta actividad debe incluir ejercicios de fuerza y flexibilidad como mínimo dos veces por semana.

Para que una determinada actividad física o deporte tenga influencia en el contenido de grasas corporal esta/e debe intervenir en el balance energético. Se produce así un aumento del gasto energético el cual depende del tipo de actividad, del tiempo y de su intensidad.

Los ejercicios de resistencia aeróbica mejoran el sistema cardiorespiratorio, entre estos pueden nombrarse: caminar, pasear, andar en bicicleta y correr.

Por otra parte, los ejercicios de flexibilidad mantienen la movilidad articular, estos son ejercicios de estiramientos y flexiones.

En cambio, los ejercicios de fuerza contra resistencia fortalecen los músculos y huesos además de mejorar la postura. La actividad física durante la infancia genera efectos beneficiosos respecto al peso ya que lo reducen y mantienen, especialmente si ésta se asocia a una nutrición adecuada, además disminuyen el depósito de la grasa abdominal.

Si hacemos referencia a los efectos en el aparato locomotor, es productora de un aumento de la densidad ósea y de la masa muscular. En cuanto al sistema cardiovascular, el deporte previene enfermedades de este y la hipertensión arterial también la controla.

Si en cambio hablamos del metabolismo, produce un descenso de los niveles de triglicéridos (por lo cual controla el colesterol). También mejora la sensibilidad a la insulina, el control metabólico de la diabetes y el metabolismo de la glucosa. Psicológicamente aumentan la autoestima, disminuyen la ansiedad y la depresión.

Otros efectos son: una mejora en la función respiratoria y una acentuada disminución del riesgo de determinados tipos de cáncer. Ya que en los niños menores de 5 años pueden establecerse hábitos saludables, es muy positivo promover la práctica de deportes para que crezcan en total armonía con su cuerpo y su mente.