La Importancia De La Confianza De Los Padres En El Entrenador

El Tenis como bien sabemos es un deporte y una disciplina. Para que crezcan las aptitudes del jugador es indispensable el apoyo de los padres y la presencia del entrenador en las distintas etapas de la evolución del tenista como tal.

El entrenador no solo tiene la función de enseñar las técnicas, sino que también, tiene la responsabilidad de apoyar al tenista, aumentar su confianza y hacer que el juego sea más agradable, prospero y, al mismo tiempo, menos estresante.

El papel del entrenador es fundamental para que el aprendizaje y rendimiento deportivo del jugador evolucione. Pero para que esto se cumpla en su totalidad es necesaria la confianza de los padres en esta figura importante que es el entrenador.

Que cada uno (padre y entrenador) cumpla con sus obligaciones sin interferir en la del otro no solo es beneficioso para el crecimiento y rendimiento del deportista, sino que también, es incalculable para el estado psíquico y emocional del niño o joven.

Ejercer el papel de padre/madre-entrenador es riesgoso y por ello es primordial que los padres confíen en el entrenador de tenis de su hijo o hija.

   El TENISTA NO PUEDE  TENER 2 ENTRENADORES

La figura padre/madre-entrenador puede influir negativamente en el jugador, ya que muchas veces, por más que un padre intente disimular frente a las derrotas o insuficientes resultados, el niño/a o joven tenista siente un peso mayor y esta demanda provoca una insatisfacción que con el tiempo genera miedo a la competición.

Una sobre-presión produce un muy alto nivel de exigencia en el entrenamiento y repercute produciendo un bajo nivel técnico. Por otra parte, el jugador se enfrenta a un dilema entre los consejos del padre/madre-entrenador y el entrenador.

El entrenador en cambio debe muchas veces disminuir el nivel de exigencia del tenista para enfocarse en la confianza. Ya que, si la presión del entrenador se suma a la del padre/madre-entrenador el deportista se verá consumido por una acumulación de estrés.

Esto fácilmente puede acarrear una perdida importante en el interés por el entrenamiento (ya sea no prestando atención al entrenador, jugando o distrayéndose durante el entrenamiento) lo cual muchas veces puede generar que el jugador abandone su formación.

Por todo esto, lo más importante es que los padres confíen en el profesional y se encarguen sobre todo de apoyar emocionalmente al jugador, dejando en la figura del entrenador una guía y ayuda que se vincule directamente al juego, favoreciendo así una relación a largo plazo entre jugadores y entrenadores.

 El apoyo del entrenador es fundamental porque es él quien tiene la responsabilidad de generar confianza en el deportista, ayudarlo en la técnica y guiarlo en su progreso. Que el joven tenista pueda percibir una relación armoniosa entre padres y entrenador y al mismo tiempo un fuerte apoyo de parte de ambos es sustancial.

Esto genera en el deportista positivos estados de humor, una importante reducción de la tensión y un aumento significativo del control emocional. La relación entre jugador y entrenador es una relación a largo plazo.

Por ello es importante que el tenista pueda sentirse identificado con su entrenador y relacionarse con él en las bases del respeto mutuo y un inquebrantable sentimiento de equipo. Cada victoria y derrota del jugador es una victoria o derrota también para su entrenador.

No obstante, es importante destacar que los mejores entrenadores son también aquellos que escuchan y están dispuestos a aprender. Que no solo tienen buenas aptitudes de liderazgo, sino que también son capaces de ser guiados por otros si es necesario.

Además, los buenos entrenadores se centran en el perfeccionamiento. Deben ser un soporte en las derrotas marcando los errores pero también los aciertos. Un entrenador es un modelo de conducta que además debe animar, organizar, liderar, enseñar, motivar y determinar estrategias de juego.

El entrenador tiene un cometido significativo en la formación y desarrollo de un jugador de tenis. Debe fomentar la autonomía del jugador, crear correctos hábitos deportivos, educar mediante el tenis y ayudar en el desarrollo de la personalidad del tenista y niño/a o joven que crece y se forma en la práctica de un deporte.

Por otra parte, los padres y el entrenador tienen un rol distinto y significativo. No olvidar que es el deportista el centro y el foco de importancia, es un determinante necesario para acompañar adecuadamente el crecimiento técnico y personal del jugador.

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